Información general
- Nombre: Rafael
- Apellido: Morales Gamboa
- Dirección de correo: rmorales@suv.udg.mx
- Dirección del Website personal: http://inv.udgvirtual.udg.mx/personal/rmorales
- Dirección del Blog: http://inv.udgvirtual.udg.mx/blogs
- Teléfono de negocios: +52 (33) 3540-3020 ext. 18823
Curriculum Vitae
Habilidades
Habilidades personales
Habilidades académicas
Habilidades laborales
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Historia
Historial laboral
Profesor Investigador en Universidad de Guadalajara
2010
Sistema de Universidad Virtual
Profesor Docente en Universidad de Guadalajara
2006
- 2010
Sistema de Universidad Virtual
Investigador Asociado en University of Glasgow
2005
- 2006
Contrato temporal para participar en el proyecto europeo LeActiveMath.
Dirección: Glasgow, Escocia, Reino Unido
Investigador Asociado en Northumbria University
2004
- 2005
Contrato temporal para participar en el proyecto europeo LeActiveMath.
Dirección: Newcastle Upon Tyne, Inglaterra, Reino Unido
Investigador en Instituto de Investigaciones Eléctricas
1994
- 2004
Gerencia de Sistemas de Información.
Dirección: Cuernavaca, Morelos
Administrador del Centro de Cómputo en CICIMAR, IPN
1992
- 1992
Administración de la conexión a Internet vía la red del Instituto Politécnico Nacional y promoción de su uso.
Dirección: La Paz, Baja California Sur
Administrador de Sistemas en Procesos y Sistemas de Información, Grupo ICA
1991
- 1992
Configuración y administración de los sistemas Unix (HP 9000) que estaba adquiriendo PSI para reemplazar su inmensa computadora IBM. Desarrollo de un sistema de captura para reemplazar a las máquinas de captura de la nómina de obra de ICA.
Dirección: Ciudad de México
Administrador del Centro de Cómputo en Facultad de Ciencias de la UNAM
1989
- 1991
Administrador del entonces recién creado centro de cómputo de la Facultad de Ciencias, con una minicomputadora HP 9000 con Unix.
Dirección: Ciudad Universitaria, Distrito FederalHistorial académico
Inteligencia Artificial (Doctorado) en Universidad de Edimburgo
1996
- 2000
Ciencias Computacionales (Maestría) en Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
1992
- 1994
Matemáticas (Licenciatura) en Universidad Nacional Autónoma de México
1983
- 1986
Certificaciones, acreditaciones y premios
Investigador Nacional I
2009
Candidato a Investigador Nacional
2001
Libros y Publicaciones
Evaluación por expertos de la usabilidad de un sistema gestor del aprendizaje
2013
Medina Flores, R., & Morales Gamboa, R. (2013). Evaluación por expertos de la usabilidad de un sistema gestor del aprendizaje. Revista Iberoamericana de Tecnologías del Aprendizaje - Versión Abierta Español-Portugués, 1(4), 184-190.
Entornos virtuales inteligentes para el aprendizaje en línea basado en competencias
2013
Morales Gamboa, R., Chan Núñez, M. E., & González Flores, S. C. (2013). Entornos virtuales inteligentes para el aprendizaje en línea basado en competencias. En M. E. Chan Núñez & V. G. Sánchez Arias (Eds.), Investigación e Innovación en Sistemas y Ambientes Educativos: Primeras Contribuciones desde el Espacio Común de Educación Superior a Abierta y a Distancia (pp. 293-307). Guadalajara, Jalisco, México: Universidad de Guadalajara. Recuperado a partir de http://biblioteca.udgvirtual.udg.mx/eureka/pudgvirtual/investigacion_innovacion.pdf
Redes sociales y comunidades de aprendizaje
2012
Morales Gamboa, R., & Alatorre Rojo, E. P. (2012). Redes sociales y comunidades de aprendizaje. En M. del S. Pérez Alcalá (Ed.), Encuentro Internacional de Educación a Distancia: Veinte años de innovación en colaboración (pp. 103-134). Guadalajara, Jalisco, México: Universidad de Guadalajara.
Trivia Mathematica: Una experiencia de desarrollo con software libre
2012
Morales, R., & Gallegos, E. P. (2012). Trivia Mathematica: Una experiencia de desarrollo con software libre. In J. C. Cortés Zavala & R. Ulloa Azpeitia (Eds.), Uso de Tecnología y Educación Matemática: Investigaciones y Propuestas 2012 (pp. 289–303). Guadalajara, Jalisco, México: Asociación Mexicana de Investigadores del Uso de la Tecnología en Educación Matemática.
Trivia Mathematica : Nueva arquitectura y propuesta para la construcción de una colección de preguntas
2011
Morales, R. (2011). Trivia Mathematica : Nueva arquitectura y propuesta para la construcción de una colección de preguntas. En XXVII Simposio Internacional de Computación en la Educación. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México: SOMECE (Sociedad Mexicana de Computación en la Educación). Recuperado a partir de http://www.somece.org.mx/Simposio2011/Memoria/Contenido-Portabilidad_2_files/MoralesGamboaRafael.doc
Modelo de objetos de aprendizaje para la producción y gestión de contenidos educativos
2011
Morales, R. (2011). Modelo de objetos de aprendizaje para la producción y gestión de contenidos educativos. Ingeniare. Revista chilena de ingeniería, 19(1), 05–07. doi:10.4067/S0718-33052011000100001
Evaluación de Usabilidad para Sistemas Gestores del Aprendizaje: el caso de la Plataforma Metacampus del Sistema Universidad Virtual de la Universidad de Guadalajara
2011
Medina Flores, R., & Morales, R. (2011). Evaluación de Usabilidad para Sistemas Gestores del Aprendizaje: el caso de la Plataforma Metacampus del Sistema Universidad Virtual de la Universidad de Guadalajara. En Conferencia Conjunta Ibero-americana sobre Tecnologías para el Aprendizaje (CcITA-2011). Mérida, Yucatán, México.
Análisis de los Modelos de producción de CODIE (Contenidos Digitales Educativos)
2011
Aguilar Juárez, I., & Morales Gamboa, R. (2011). Análisis de los Modelos de producción de CODIE (Contenidos Digitales Educativos). En Primer Coloquio Internacional TICs Aplicaciones Educativas: Relato de Experiencias (pp. 569-583). Toluca, México: Universidad Autónoma del Estado de México.
Trivia Mathematica: A tool for having fun with mathematical competitions
2010
Morales, R., & Gallegos, E. P. (2010). Trivia Mathematica: A tool for having fun with mathematical competitions. En 2nd International Conference on Education and New Learning Technologies (Edulearn) (pp. 2069–2076). Barcelona: IATED (International Association of Technology, Education and Development). Recuperado a partir de http://library.iated.org/view/MORALES2010TRI
A competency analyser as a knowledge-based approach for making e-learning more flexible and personalised
2010
Chan, M. E., González, S. C., & Morales, R. (2010). A competency analyser as a knowledge-based approach for making e-learning more flexible and personalised. En 2nd International Conference on Education and New Learning Technologies (Edulearn 2010) (pp. 1607–1612). Barcelona. Recuperado a partir de http://library.iated.org/view/CHAN2010ACO
Towards an intelligent environment for distance learning. World Journal on Educational Technology
2009
Morales, R. (2009). Towards an intelligent environment for distance learning. World Journal on Educational Technology, 1(2), 110–117.
Apropiación tecnológica para la innovación educativa
2009
Chan, M. E., Morales, R., Camacho, C., Delgado, J. A., & Gutiérrez, E. (2009). Apropiación tecnológica para la innovación educativa. En L. F. Gómez (Ed.), Un modelo para la construcción colaborativa de prácticas innovadoras en la educación básica (pp. 181–230). Guadalajara, Jalisco, México: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente.
Classrooms are to closed: Let us talk about Learning Spaces
2008
Morales, R. (2008). Classrooms are to closed: Let us talk about Learning Spaces. En AAAI 2008 Fall Symposia - Education Informatics: Steps Toward the International Internet Classroom. Arlington, VA, U.S.A.
Open Learner Modelling as the Keystone of the Next Generation of Adaptive Learning Environments
2008
Morales, R., Van Labeke, N., Brna, P., & Chan, M. E. (2008). Open Learner Modelling as the Keystone of the Next Generation of Adaptive Learning Environments. In C. Mourlas & P. Germanakos (Eds.), Intelligent User Interfaces: Adaptation and Personalization Systems and Technologies (pp. 288–312). Hershey, PA: Information Science Reference. Retrieved from http://www.igi-global.com/chapter/intelligent-user-interfaces/24481
Open Learner Modelling as the Keystone of the Next Generation of Adaptive Learning Environments
2008
Morales, R., Van Labeke, N., Brna, P., & Chan, M. E. (2008). Open Learner Modelling as the Keystone of the Next Generation of Adaptive Learning Environments. En C. Mourlas & P. Germanakos (Eds.), Intelligent User Interfaces: Adaptation and Personalization Systems and Technologies (pp. 288–312). Hershey, PA: Information Science Reference. Recuperado a partir de http://www.igi-global.com/chapter/intelligent-user-interfaces/24481
Opening up the Interpretation Process in an Open Learner Model
2007
Van Labeke, N., Brna, P., & Morales, R. (2007). Opening up the Interpretation Process in an Open Learner Model. International Journal of Artificial Intelligence in Education, 17(3), 305–338.
Modelado del estudiante para ambientes virtuales de aprendizaje en Web
2007
Morales, R. (2007). Modelado del estudiante para ambientes virtuales de aprendizaje en Web. Apertura, 7, 21–35.
Production of learning objects based on integral generative patterns
2007
González Flores, S. C., Morales, R., Delgado Valdivia, J. A., & Chan, M. E. (2007). Production of learning objects based on integral generative patterns. En T. Bastiaens & S. Carliner (Eds.), Proceedings of World Conference on E-Learning in Corporate, Government, Healthcare, and Higher Education 2007 (pp. 74–80). Chesapeake, VA: AACE. Recuperado a partir de http://www.editlib.org/p/26301
Desarrollo de objetos de aprendizaje basado en patrones
2007
Delgado Valdivia, J. A., Morales, R., González Flores, S. C., & Chan Núñez, M. E. (2007). Desarrollo de objetos de aprendizaje basado en patrones. En VIII Encuentro Internacional Virtual Educa. São José dos Campos, São Paulo, Brasil. Recuperado a partir de http://ihm.ccadet.unam.mx/virtualeduca2007/pdf/228-JDV.pdf
Habilidades
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Secuelas del informe
He estado rumiando la información que he recibido sobre la drástica reducción de presupuesto del SUV para este año —y probablemente venideros—, así como la respuesta del Rector General al informe de nuestra Rectora y la historia del SUV, al menos como yo la percibo.
El SUV surge de una tradición de educación a distancia para atender a grupos que han sido marginados de la educación formal en presencia física en las instalaciones de una universidad pública como la Universidad de Guadalajara. Esto es, surge como un sistema que complementa naturalmente a los centros universitarios convencionales de la Red Universitaria de Jalisco, que ofrece mecanismos de atención a grupos marginados que son alternativos a los que ofrecen centros universitarios como CU Norte y que, además, se alineaba entonces con la tendencia hacia la incorporación de las tecnologías de información y comunicación digitales en los procesos educativos.
Nace así el SUV con un pie en la educación a distancia, que nadie le cuestiona; con el otro pie en la educación en línea, exclusivamente como medio para ofrecer educación a distancia, que tampoco nadie le cuestiona; y con una visión de futuro de catalizador de la digitalización del entorno educativo y transformación de la práctica docente en la Universidad, que sí le es cuestionada, dado que cada centro universitario se siente capaz de transformar sus procesos sin necesidad de aceptar liderazgos adicionales innecesarios. Consecuentemente, el SUV obtiene buenos resultados en la consecución de sus primeros objetivos, pero muy magros en el último, de por sí muy ambicioso, dado que la Universidad es un animal muy grande, que se mueve muy lentamente, que tiene muchas ataduras y cuyo estado natural es permanecer en su zona de confort.
Dos sexenios más tarde, la importancia de la digitalización de la educación es prácticamente incuestionable. Incluso los Estados Unidos de América, orgulloso anfitrión de la crema y nata de las universidades del mundo, observa con buenos ojos el surgimiento de modalidades no convencionales. La modalidad online se declara independiente de la educación a distancia de grupos marginados y se convierte en una alternativa viable, atractiva y de primer nivel para la educación superior, la educación continua y la capacitación de personal. La digitalización del entorno de vida es un abono que fomenta el surgimiento de una multitud de organizaciones educativas que, en esas condiciones, pueden competir con ventaja con las grandes universidades, ofreciendo mejores servicios a mejores precios a una población que se acostumbra a tener computadoras en casa, dispositivos móviles en la bolsa y conexión casi permanente a Internet —la analogía con empresas como Uber hincando los dientes en las grandes empresas de taxis es pertinente. Sin embargo el SUV, punta de lanza de este fenómeno en el Estado, mantiene su énfasis en la educación a distancia mediada por tecnologías para atender a grupos marginados, al tiempo que, contradictoriamente, mantiene su reclamo de líder universitario en educación mediada por tecnologías digitales.
Hoy en día, hemos dejado de ser la punta de lanza que fuimos, si bien seguimos siendo los más experimentados. No somos los mejores, ni los más flexibles (quintaesencia de lo digital) ni los más baratos. La tecnología digital es ahora tan ubicua y hacemos uso de ella tan frecuentemente que todos nos sentimos capaces de utilizarla para ofrecer servicios educativos, al tiempo que ofrece una dimensión alterna que nos permite salvar obstáculos que de otra forma son inconquistables en el corto plazo —una legislación laboral que “sobre protege” al trabajador, una gran planta docente inamovible, una administración ineficiente y con intereses propios—, todo lo cual abre camino a la creación de nuevas universidades públicas totalmente digitales, más flexibles y más baratas.
En este contexto resulta “natural” la reacción de la administración general de considerar al SUV como una construcción obsoleta que no ha logrado su propósito principal —coadyuvar a la modernización de la universidad— y totalmente innecesaria —bajo el supuesto de que cualquier organización educativa, incluyendo cualquier centro universitario, está en condiciones de hacer uso con ventaja del entorno digitalizado. Un sistema en peligro de extinción, a menos que asuma un nuevo rol y se dedique a hacer lo que los centros universitarios todavía no hacen bien ni les interesa hacer: ofrecer educación continua, para toda la vida, en modalidad online. Comenzando así un nuevo ciclo.
El Seminario Permanente, nueve años después
El pasado 12 de enero el Seminario Permanente del IGCAAV cumplió nueve años de existencia, a lo largo de los cuales se han realizado 305 sesiones sobre temas diversos, por ponentes de distintas instituciones del país y algunas del extranjero. Desde hace varios años ya hemos transmitido la sesión por videoconferencia y con ello abierto la participación a una mayor población interesada en los temas de nuestro interés (por ejemplo, la comunidad de Educación de CUDI, los estudiantes y académicos de nuestro programa de doctorado y cualquier otra persona que acceda a nuestro blog Desde el IGCAAV, donde hemos estado publicando resúmenes y diapositivas de las ponencias). Se ha constituido un pequeño grupo de asistentes regulares que de manera entusiasta han contribuido a que, no obstante la variedad de temas, estilos, modalidades y calidades de las ponencias, se haya generado siempre una discusión interesante. El Seminario Permanente se podría calificar como un éxito, y en cierta medida lo es; pero está todavía lejos de lo que se esperaba.
El seminario se creo como un espacio para compartir ideas (experiencias, proyectos y resultados) y recibir a cambio retroalimentación crítica y constructiva sobre las mismas; para cooperar en mejorar el diseño y operación de proyectos; para generar una comunidad de investigación y aprendizaje. La participación como ponentes por el personal del SUV no es escasa; por ejemplo, 12 de las 32 ponencias del año pasado (32%) fueron impartidas por personal del SUV. Sin embargo, la asistencia a las sesiones del seminario es escasa, considerando la cantidad de profesores de tiempo completo y de personal adscrito a la Dirección Académica y con funciones académicas. Se estableció la política de dar constancias de asistencia, primero anuales y luego semestrales, que funcionó en cierta medida por un tiempo, pero ya no más.
Las razones de la inasistencia al seminario son varias, pero las que más he escuchado son cuatro: no se tiene tiempo para ello, los temas de las sesiones no son de interés, el ponente no es suficientemente interesante (calificado) y los asistentes no hacen la discusión ni interesante ni enriquecedora (sus preguntas y comentarios son muy deficientes). Se podría decir que no son válidas —porque corresponden a una postura de recibir, no de dar; porque los temas son los que han surgido de la comunidad y se puede influir sobre ellos; porque el tiempo es cuestión de prioridades— pero el caso es que reflejan una cultura que persiste a pesar de que se ha tratado de modificar con este tipo de eventos.
Se podría argumentar que mi trabajo como coordinador del seminario no ha sido bueno, que no me he esforzado por atraer buenos ponentes, y concedo bastante de razón al respecto. Sin embargo, una argumentación en esta línea no deja de reflejar una postura de recibir, no de dar, y no atiende a una concepción del seminario como una construcción colectiva: si se quiere exponer, es cuestión de levantar la mano; si hay interés por un tema, es cuestión de invitar a quienes pueden presentarlo (un ejemplo de ello es que este año pudimos traer a Stephen Downes y tuvimos varios ponentes que participaron por videoconferencia); si las preguntas y comentarios de otros son deficientes, podemos dar el ejemplo y conducir la discusión en mejores direcciones; si necesitamos tiempo para asistir a las sesiones, podemos contribuir a hacer del seminario un evento prioritario para el SUV.
Como conclusión, se podría decir que es un logro importante que el Seminario Permanente del IGCAAV haya operado de manera prácticamente ininterrumpida por nueve años y que ha ido funcionando cada vez mejor en varios aspectos. Sin embargo, no acaba de ser apropiado por la mayoría del personal académico del SUV, lo cual es explicable en buena parte por la falta de habilidades de animación de públicos de su coordinador, por su política de organización y operación como construcción colectiva —no es un evento institucional como nuestro Encuentro Internacional de Educación a Distancia— y por la prevalencia de una cultura de recibir (ideas, temas, tiempo) que no favorece compartir ni discutir ideas.
SUV 2030 y más allá
La digitalización de la educación no es una opción, sino una tendencia inducida por la digitalización creciente del entorno de vida de la sociedad actual. El problema no es cómo introducir las TIC en el proceso educativo, sino cómo adaptar este último al entorno digitalizado.
Como comentó Claudio Rama en su ponencia La universidad virtual en América Latina (La reforma de la virtualización), la educación digital tiene una amplia gama de modalidades potenciales, entre dos extremos conocidos: la educación en el aula y la educación a distancia apoyadas con TIC. La diferencia entre ambos extremos es la posibilidad de interacciones no digitales entre los participantes; la constante, el acceso al entorno digitalizado —a Internet, al ciberpespacio— y el uso de dispositivos y herramientas digitales para acceder a información y compartirla, comunicarse, interactuar, colaborar y aprender de manera individual y colectiva. Iniciativas nacionales como el Proyecto México Conectado hacen estas modalidades potenciales viables en cada vez más regiones del país, si bien las grandes desigualdades económicas y sociales entre distintos sectores de la población nacional conducen a niveles de acceso a la educación digital muy diferentes entre ellos.
A lo largo de sus diez años de existencia, el SUV ha sido testigo de grandes cambios en el ámbito de la educación digitalizada, como son la proliferación de los sistemas gestores del aprendizaje, la consolidación de plataformas digitales para redes sociales, la explosión de los dispositivos móviles con conexión a Internet, la producción de grandes cantidades de contenidos multimedia, educativos e informativos y los movimientos hacia el acceso abierto a ellos, el surgimiento de los cursos en línea abiertos y masivos (MOOC, por sus siglas en inglés) y la consolidación del aula invertida como estrategia didáctica, la aparición de un sinfín de organizaciones, nacionales y extranjeras, que ofrecen programas educativos en línea, así como de una gran cantidad de iniciativas de digitalización de la educación media superior y superior al interior de la red universitaria. Consecuentemente, a diez años de su fundación, el SUV se plantea la cuestión de redefinir su misión y su visión a partir de reposicionarse frente a la educación digital desde una práctica que se ha centrado, fundamentalmente, en la educación a distancia apoyada con TIC con base en una tradición de quince años de acercar la educación —formal, media superior y superior— a los sectores de población marginados de la misma.
Los estatutos del SUV establecen como su misión administrar y desarrollar los programas académicos del nivel medio superior y superior en la modalidad virtual, así como ostentar una supervisión sistémica de la infraestructura y equipamiento de esta modalidad educativa, que permita integrar el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (mi énfasis). No obstante, su liderazgo en el área se ha visto disminuido drásticamente por varios factores, entre los que destacan:
- La ampliación del espectro de la educación digitalizada, antes mencionado, que amplía las perspectivas de la universidad hacia las modalidades digitalizadas, de las cuales las modalidad virtual es solamente un caso.
- El desarrollo tecnológico acelerado, que ha hecho las TIC fácilmente accesibles —en precio, disponibilidad y facilidad de uso— a amplios sectores de la población y la comunidad universitaria.
- La digitalización acelerada del entorno de vida, que hace las TIC accesibles al público en general, incluyendo la comunidad de la UDG, dentro de la cual se da una proliferación de iniciativas independientes de digitalización del contexto educativo.
- La falta de colaboración entre los centros y sistemas universitarios, que además no perciben beneficios por apoyar al SUV —presentado como el campus virtual de la UDG— en la creación de programas educativos que compiten con los propios.
Las TIC: el mal necesario
El SUV surge de una vocación de educación a distancia, de atención a sectores de la población marginados de la educación formal en presencia física, con una visión de las tecnologías de información y comunicación —los medios impresos, la televisión, las cintas de video e incluso los discos compactos— como medios para entregar contenidos educativos y establecer comunicación. Pero las tecnologías digitales funcionan de manera distinta: son muy veloces, lo cual rompe con el concepto tradicional de distancia; son simbólicas y computacionales, lo cual les permite procesar información y conocimiento; son ubicuas y pasan a formar parte importante del entorno de vida.
El desarrollo tecnológico hace de las TIC (digitales, que no se conciben fácilmente de otro modo) el medio de facto para dar acceso a la educación a los sectores marginados de ella por otros medios. Los que no tienen acceso a ellas deberían tenerlo y el esfuerzo se dirige a dotarlos de ese medio, no a usar otros. Consecuentemente, las TIC se convierten en un mal necesario para el SUV:
- porque los docentes las desconocen, no confían en ellas o de plano les temen, minimizan su uso y no les sacan provecho;
- porque los estudiantes, en su mayoría adultos mayores de 30 años, tienen dificultades para usarlas iguales o mayores que las de sus maestros;
- porque trastornan el entorno educativo de tal forma que requieren una transformación de la práctica y la concepción de la educación, incluyendo una reconcepción fundamental del docente;
- porque su proliferación tiene un efecto inicial igualitario, al punto que el entorno digital llega a acumula características más propicias para la educación que el entorno físico, que obliga a reconsiderar el sentido de la marginación y la función de entidades como el SUV;
- porque llaman la atención y atraen la imaginación, el esfuerzo y el presupuesto en todos los ámbitos —local, regional, nacional y global— convirtiendo al SUV de una punta de lanza en educación a distancia a una entidad más trabajando en una orilla de la educación digital.
La posición al interior del SUV ha sido minimizar las TIC. En un sentido práctico, acotando las posibilidades de la plataforma tecnológica para ponerla al alcance de estudiantes y docentes. En un sentido teórico, conceptualizando el rol del docente y sus acciones estratégicas y didácticas por sobre las cualidades del entorno digital. En un sentido estructural, limitando su Dirección de Tecnologías a operar como una coordinación que provee servicios de soporte tecnológico a las demás áreas del SUV, con recursos humanos y financieros muy limitados. En un sentido operativo, limitando su uso de las TIC a lo estrictamente necesario, poco más allá del uso que se hace de ellas en toda la universidad.
¿Cambio de sentido?
El SUV tiene la opción de mantener su foco en la educación a distancia (sin presencia física) o extender su visión para abarcar una sección mucho mayor del espectro de modalidades de la educación digital. Elegir la primera opción implicaría que los logros del SUV estarían en la inclusión de sectores marginados y en la ampliación de la cobertura, así como en la comprensión y la innovación en la educación en entornos digitales. La reducción en el foco se compensaría con la amplitud en el número de programas educativos, la cantidad de estudiantes y el grado de especialización de sus académicos.
Elegir la segunda opción implica adoptar una perspectiva amplia, sistémica y compleja de la digitalización de la educación, que obligaría a redirigir la labor social del SUV y la consecuente reducción de la cobertura (menos programas, menos estudiantes), dado que los esfuerzos estarían dirigidos a
- investigar, experimentar e innovar en educación digital, en sus distintas modalidades, así como en las implicaciones de la digitalización del entorno de vida;
- formar cuadros especializados en el área, como profesores, diseñadores instruccionales, desarrolladores de sistemas y contenidos, gestores, evaluadores e investigadores;
- promover el desarrollo de una educación digital efectiva y eficiente al interior de la red universitaria; y
- coadyuvar al uso efectivo y eficiente del entorno digital, herramientas y dispositivos, por la población en general.
En cualquier caso, reafirmar o cambiar la misión del SUV tendría consecuencias importantes sobre la estructura y operación del SUV.
Diez años del SUV
Este año, 2015, el Sistema de Universidad Virtual (SUV) de la Universidad de Guadalajara (UDG) festeja diez años de existencia, si bien su gestación se remonta quince años atrás e incluye una ardua labor de posicionar a la Educación a Distancia como una modalidad hermana de la Educación Presencial, cada una con características propias pero calidades equiparables. De modo que bien podemos hablar de un cuarto de siglo de trabajo del personal del SUV, bajo las distintas denominaciones que ha tenido este último.
La vocación del SUV por la educación a distancia, como manera de incluir a sectores tradicionalmente marginados de la educación formal en modalidad presencial —personas que viven en comunidades rurales ubicadas en zonas geográficas distantes de instalaciones educativas, adultos que no continuaron su educación media o superior y no pueden regresar a las aulas por sus condiciones de vida— lo ha llevado a echar mano de la tecnología disponible, desde mimeografo a la fotocopiadora, a las diapositivas y la videograbadora, hasta los discos compactos y, más recientemente, el resto de las tecnologías de información y comunicación (TIC). Hasta la popularización de Internet, a finales del siglo pasado, las tecnologías habían sido los instrumentos para el logro del fin, ofertar educación a distancia, no un fin en sí mismos y mucho menos un objeto de estudio.
La acelerada digitalización de los entornos de vida durante la última década y las facilidades que ofrece la digitalización para distribuir información multimedia a bajo costo, sin pérdida de calidad y en grandes cantidades, así como las facilidades que ofrece para comunicarnos e interactuar a través de las distancias geográficas, incluso en tiempo real, han convertido a las TIC en medio esencial para la labor del SUV. Sin embargo, el impacto de las TIC en la educación —así como en muchos otros aspectos de la vida— va mucho más allá de la modalidad a distancia. La ubicuidad de las TIC, particularmente en los entornos laborales, hace indispensable incluirlas como materia de estudios en la educación media y superior; su transformación radical del entorno de vida tiene connotaciones sobre la práctica de la educación —formal, no formal e informal— que apenas vislumbramos. Se podría decir que el instrumento se ha salido de nuestras manos y ha adquirido vida propia. En palabras de nuestro Rector General, el Mtro. Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, hacia el final de su respuesta a último informe anual del Rector del SUV, el Mtro. Manuel Moreno Castañeda, el pasado 25 de marzo:
También creo que es importante señalar que, entre las dos modalidades, la presencial y la virtual, ha surgido una gran, gran cantidad de puntos intermedios, que les llaman de muy diferente manera, pero yo de manera, de forma genérica, me referiría como presencial enriquecido. Y esa basta oferta o posibilidad de combinación también ha sido y ha aportado una riqueza conceptual y académica muy significativa y muy importante que debe tener el Sistema de Universidad Virtual como una parte de su legado, ya a estas alturas, en la Red Universitaria.
El Rector General nos alaga con estas palabras, porque difícilmente se puede atribuir al SUV la invasión de las aulas universitarias por las TIC. Si bien éste fue el primero en darles entrada en la UDG, da la impresión que lo hace en calidad de mal necesario, con nostalgia de tecnologías de otras épocas y de la experiencia del maestro rural rodeado físicamente por su grupo de alumnos. Como evidencia de esto se puede apelar a la subordinación de la Dirección de Tecnologías del SUV frente a las otras dos direcciones que lo constituyen —Académica y Administrativa— y la escasa inversión en la consolidación de su personal, en el desarrollo de las habilidades digitales de todo el personal y en el desarrollo tecnológico. En este sentido, considero que el SUV se ha quedado corto en asumir su rol institucional de punta de lanza de la UDG en la digitalización de la educación universitaria, posicionándose en un extremo del amplio espectro de posibilidades que ésta abre y con su mirada en el pasado, no en el futuro.
Considero que a diez años de su fundación y tras veinticinco años de experiencia, el SUV debe asumir una posición más amplia y compleja frente a la digitalización de la educación, tomándole la palabra al Rector General y constituyéndose en la punta de lanza de la UDG en cuanto al estudio y práctica de la educación enriquecida con TIC, cubriendo todo el espectro de las múltiples relaciones entre la educación y las TIC en nuestro contexto social, económico y cultural. Dejar a un lado su función de proveedor de educación a distancia y constituirse en habilitador de la digitalización de la educación en toda la UDG mediante la generación y difusión de conocimiento y la formación de personal en el área. Asumir la importancia de su nueva función para la Universidad y demandar los recursos necesarios para dar a su personal las condiciones de trabajo necesarias para la realización adecuada de sus labores.
Lo virtual de lo virtual
virtual.
( Del lat. virtus, fuerza, virtud).1. adj. Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real.
2. adj. Implícito, tácito.
3. adj. Fís. Que tiene existencia aparente y no real.
Con base en la primera parte de la definición, una gran roca a la orilla de la carretera Guadalajara-Morelia es un obstáculo virtual a la circulación vehicular en el sentido de que, si fuera movida al centro de la carretera por alguna fuerza descomunal, obstruiría el tráfico. La segunda parte nos dice que un estudiante con calificaciones excelentes al final de un curso, previamente a su cierre formal, es un virtual egresado del mismo porque su aprobación está implícita en sus calificaciones, aunque el profesor no haya anunciado quiénes aprobaron el curso y quiénes no, ni el resultado final se haya registrado oficialmente en los sistemas de la escuela. Finalmente, la tercera parte nos dice que un modelo tridimensional del próximo modelo de auto de una compañía automotriz es un auto virtual porque no hay manera de que alguien pueda sacarlo físicamente a la carretera y conducirlo.
La realidad a la que hace referencia la tercera parte de la definición es la realidad física: el auto no existe físicamente como tal; nadie puede ir a abrirlo, encenderlo y conducirlo, en el mundo físico. En ese mismo sentido, podemos decir que una isla de Second Life es virtual —nadie puede tomar un avión o un barco físicos y llegar a ella— y que un sitio en Moodle es un aula virtual —no podemos ni entrar ni salir físicamente de ella.
Cuando hacemos referencia la educación virtual o al aprendizaje virtual, curiosamente, no estamos haciendo uso directo de ninguna de las tres partes de la definición arriba presentada. Esto es, no hablamos ni de una educación que pudiera ser, que pudiera tener el efecto de educar; ni de una educación que se asume, producto de un acuerdo tácito; ni de una educación que existe solamente en apariencia, no en la realidad física. Hacemos referencia a una educación en la participan estudiantes, docentes y administrativos que existen físicamente, que realizan actividades de aprendizaje, enseñanza y administración que producen resultados observables en el mundo físico. El término virtual en estos casos hace referencia simplemente a que se trata de una educación o un aprendizaje que hace uso de entornos virtuales en el tercer sentido; esto es, de un campus, de aulas, de bibliotecas, de laboratorios y otros entornos que no existen físicamente como tales.
Puede decirse entonces que términos técnicos como educación virtual y aprendizaje virtual son desafortunados porque el sentido de su virtualidad se da solamente mediante uno de los elementos de su significado y pueden ser interpretados de muchas otras maneras en contextos menos especializados y generar confusión. Es sobre esta base que se sugiere, para atender a la claridad y a la precisión del lenguaje, que se usen los términos educación/aprendizaje en entornos virtuales.
Dicho lo anterior, existe una opción más audaz: añadir una cuarta acepción al término virtual: 4. adj. Que tiene lugar en entornos virtuales o hace uso de objetos virtuales; pero, así expresada, la definición de lo virtual se torna circular y no conduce a ninguna parte.
Detección de plagio
El año pasado asistí a la conferencia Conferencia Conjunta Iberoamericana sobre Tecnologías para el Aprendizaje (CcITA 2013) y establecí contacto con representantes de Turnitin, compañía líder en software de atención al plagio en el ámbito académico, quienes me hicieron una invitación ha pilotear su software en el SUV.
El software de Turnitin es interesante porque no se trata de una herramienta para detección y penalización de plagio, sino para la atención del gran problema que se tiene con la mala práctica de copiar y pegar para la construcción de documentos. Por ejemplo, incluye la posibilidad de que el estudiante revise los resultados del análisis de sus documentos y haga las correcciones necesarias antes de enviar el mismo a la evaluación docente, además de facilidades para que sus compañeros puedan revisar y anotar sus documentos y el docente pueda calificarlos mediante rúbricas.
Mi propia experiencia como asesor de cursos en el SUV y los comentarios que he escuchado de colegas apuntan a que la mala práctica de plagiar (copiar/pegar sin cita explícita) está muy difundida entre los estudiantes en todos los niveles educativos. Probar el software de Turnitin nos permitiría echar una mirada al estado del arte en el área de control del plagio y obtener una fotografía instantánea, con datos, de la práctica del plagio en nuestros programas.
Turnitin nos prestó una licencia y pudimos evaluarlo durante el mes de octubre del año pasado (2013). Se sometieron a revisión un total de 682 documentos, de los cuales 51% tenían el 25 por ciento o más copiado de otras fuentes, 23% tenía más de la mitad copiado de otras fuentes y 4% más del 75 por ciento. Cabe hacer notar, sin embargo, que no todos los documentos correspondieron a estudiantes del SUV (aunque sí la gran mayoría) ni la muestra de estudiantes incluyó estudiantes de todos los programas educativos.
Por qué MiSUV (según yo)
Una manera de ver a este asunto con una perspectiva histórica es identificando el secuestro de la educación por la escuela. Me explico: Antes de la escuela, el aprendizaje era en la casa, la calle, la iglesia, el trabajo y, para los más necesitados, la biblioteca. Con la revolución industrial y la división del trabajo aparecieron los especialistas en educación (los maestros) y su fábrica (la escuela) se volvió en el lugar donde se hacía educación de calidad, no usando ya los viejos métodos artesanales sino procesos industriales modernos. El lugar central que antes ocupaba la experiencia de aprendizaje —va por Leo Ruiz— fue ocupado por la pedagogía (o la andragogía) y el foco del proceso educativo dejó de ser el aprendiz y pasó a ser el Maestro.
Lo que está sucediendo ahora en la postmodernidad, pasada ya la euforia por la industrialización, es que reconocemos que el monopolio del maestro no ha funcionado bien (particularmente en educación superior, donde pocas veces ha sido un especialista en producción de aprendizajes) y devolvemos la mirada al aprendiz y su experiencia. Al mismo tiempo, la reciente expansión de nuestro entorno con la dimensión electro-digital, en la que se hallan a sus anchas la información y el conocimiento, así como los procesos informáticos y cognitivos, abre la posibilidad de entornos particularmente nutritivos para el aprendizaje.
La tecnología, igual que la economía, la cultura y otros fenómenos masivos, son entes emergentes que en buena medida tienen vida propia, aún y cuando, como partes de ellos, podemos influir sus comportamientos (ej. los memes egoístas de Richard Dawkins). La ola de violencia que padecemos hoy en día es de este tipo de fenómenos, aún y cuando cada uno de los que estamos sumergidos en ella podamos alegar que tenemos voluntad y juicio para cambiar las cosas. Se puede decir entonces que estamos viviendo una transformación muy importante del entorno en el que vivimos, en el que trabajamos, en el que nos divertimos y, necesariamente, en el que aprendemos. Un fenómeno emergente que lleva un impulso que lo hace resistente (no invulnerable) a nuestra voluntad, aún y cuando formamos parte de él. Un fenómeno que se combina con una mirada crítica al sistema educativo formal, centrado en el maestro y delimitado por las capacidades de éste y la estructura física de la escuela.
En este contexto, restringirnos artificialmente a un único sistema gestor del aprendizaje, a grupos de diez estudiantes encerrados en un aula virtual contralada por un docente, a un único esquema de cursos, a tres herramientas de las miles que existen en Internet, es como meter la cabeza bajo la tierra. Nuestros estudiantes, forzados por sus circunstancias en muchos casos, han optado por un entorno educativo sustentado por la tecnología y con ello se han dado una oportunidad de dar un vistazo al futuro que no deberíamos quitarles por nuestra comodidad. De ahí la necesidad de MiSUV.
Espacios de interacción en desuso
Hace ya algunos meses que en nuestras instalaciones en Avenida de la Paz se instalaron cinco mesas de jardín (con sombrilla al centro y cuatro sillas) como espacios públicos de interacción. Dos de ellas se colocaron bajo el portal de entrada a la sección principal desde el estacionamiento, una en la terraza de la Coordinación de Docencia y dos en la "terraza" al final del primero piso del Instituto de Gestión del Conocimiento y del Aprendizaje en Ambientes Virtuales (IGCAAV).
La adopción de estos espacios por la comunidad ha sido lenta, particularmente en lo que se refiere a la terraza del IGCAAV. Esto se debe a varios factores, entre los que resalta la dificultad de acceso a la terraza, porque hay que subir al segundo piso del IGCAAV y atravesarlo todo, solamente para toparnos con una puerta cerrada por seguridad y la falta de la llave para abrirla. No se trata de un espacio con el que uno se encuentre en nuestro andar por el SUV y que propicie la interacción espontánea entre los miembros de la comunidad, sino más bien un espacio de reunión para eventos que así lo requieran (ej. festejo de cumpleaños), que permanece cerrado y solamente se abre bajo pedido explícito.
Aunque ciertamente estamos carentes de este tipo de espacios de reunión, no dejo de pensar que las mesas en la terraza del IGCAAV están subutilizadas y que serían de más provecho y cumplirían mejor su propósito si estuvieran mejor ubicadas. Por ejemplo, se me ocurre que podríamos bajar una y ponerla en la esquina del estacionamiento enfrente de la oficina de Chilo, donde pasa más gente y pueda antojarse sentarse un rato a conversar.
Otro factor que afecta a todos los espacios podría ser nuestra falta de costumbre de sentarnos a platicar de asuntos de trabajo, de compartir ideas y discutirlas. Aunque muchos se ponen de acuerdo para desayunar o comer, esto ocurre en el comedor y ahí los temas de trabajo no son bien vistos. Por otra parte, las conversaciones de pasillo se dan, literalmente, en los pasillos.
Una manera de atender este factor es "a la inglesa". Esto es, poniéndonos de acuerdo para visitar los espacios públicos a horas específicas, con el pretexto de tomar un té, un café o comer un tentenpié, para promover los encuentros y la interacción social.